Vuelta al cole y stress post-vacacional
Tolonterías
Vuelta al cole y stress post-vacacional
Que mañana empezamos….
Que no todo iban a ser vacaciones y estar a la bartola blogueando…
Mañana Lunes 3 de Septiembre volvemos al currele. Después de un par de meses no está del todo mal volver a trabajar. Si además sumamos a los dos meses de vacaciones que somos de esos trabajos que empezamos poco a poco, se hace más llevadero.
Realmente tengo ganas de empezar este nuevo curso, el segundo como Funcionario Definitivo en el Colegio Santa María del Buen Aire de La Puebla por la Especialidad de Educación Física (joé cómo suena…).
La verdad es que cuando escucho lo del stress post-vacacional me rio a carcajadas. Si el estado natural del español medio que veo a mi alrededor por la calle es ese precisamente:
- Desgana general por cualquier cosa que no sea fútbol o la prensa del corazón.
- Desinterés por su trabajo.
- Estado de somnolencia permanente, en espera de una siesta reparadora.
- Pensamiento enlentecido tirando a torpe.
- Intento de asignación de tareas propias a los otros compañeros de trabajo.
- Lenguaje escaso y poco fluido, abusando del uso de coletillas y tacos.
- Melancolía por la playa y/o el campo.
- Pesadez corporal y mental.
Que está muy bien que todo el mundo trabaje y se gane los cuartos, pero ya empiezo a estar un poco hasta la trompa de que los innumerables Colegios de Psicólogos nos den la brasa con el temita de marras durante las dos primeras semanas de Septiembre. Que ya empezamos a estar un poco cansados del tema y nos lo sabemos de memoria. Que el que nunca se lo ha planteado, lo escucha tantas veces que se termina sintiendo mal. Que ya basta de que los Psicólogos utilicen los médios de comunicación para “llamar” a los clientes indecisos por la tele….
Y sobre todo cuando miro a la pobre Belén, que se chupa todo el puto puñetero año y especialmente el verano sin poderse coger una semana seguida sin apenas rechistar con esa pesadumbre y tristeza del que está explotado por el empresario, aún me rio más. Pero esta vez la risa a carcajadas es de una extraña mezcla de amargura e impotencia.
Y como se suele decir en la profesión, el que se queje de las vacaciones de los Maestros, que se vaya a la facultad, que apruebe, que luego estudie, que se presente a las oposiciones y que después si puede, que saque una plaza. Y si le parece poco lo que cobramos los Maestros de Primaria (más de uno se sorprende de que nuestro sueldo base está por debajo de los 1.000 euros aunque el resto hasta los menos de 400 restantes son a base de complementos de los que luego no cuentan ni para extras ni para jubilación), que apunte a los Profesores de Instituto, que echan menos horas y menos días que nosotros y cobran bastante más.
Ahora, no cambio las ventajas del instituto por mis alumnos ni muerto. Menuda estirpe de adolescentes (que son los que nos pagarán las pensiones) que está saliendo últimamente de los centros de Enseñanza Media. Benditas excepciones.
Que Dios nos ampare y nos pille confesaos.
P.D.: perdón a los Psicólogos, pero tenéis que admitir que os ponéis un poco pesaditos con el tema, ¿verdad Quique?
P.D.2: ¿será que tengo el síndrome post-vacacional y a mí me da por ponerme borde?
P.D.3: Lo primero es siempre la risa
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