Rememorando antiguos recuerdos

01/02/09 10:15-Campus de Espinardo.

Reflexiones.

Rememorando antiguos recuerdos (y valorando lo conseguido).

Aquí estoy, metido en el coche en uno de los aparcamientos del Campus de Espinardo.

Hoy se presenta Belén al segundo examen de las oposiciones a la Comunidad Autónoma. Y por segunda vez veo este tipo de evento desde otro punto de vista.

El encontrarme entre tanta gente nerviosa que se enfrenta a una prueba de selección para optar a un puesto de trabajo con una estabilidad TOTAL y más teniendo en cuenta los tiempos que corren, hacen que valore lo que he conseguido con tanto esfuerzo. Siempre aprobé las oposiciones a las que me presenté (cinco en total) aunque tardé más de lo esperado en conseguir sacar la plaza.

Ahora miro a mi alrededor y veo gente con ojeras, uñas comidas, mujeres dejando entrever sus mejores armas de seducción… Y yo relativamente tranquilo, porque yo ya no me juego nada. Belén casi que tampoco, porque siendo realistas, las posibilidades de sacar plaza son tremendamente escasas. Pero aún así existen y lo que más le interesa de momento es conseguir los puntos necesarios para pegar un gran salto en la bolsa de trabajo y poder empezar a vivir una vida un poco más tranquila, con tiempo para ella.

Por este campus, las cosas han cambiado bastante pero no excesivamente. Los edificios que estaban, siguen estando pero ya empiezan a acusar el paso de los años a pesar de que estaban completamente nuevos cuando yo estudiaba aquí. Los años no pasan en balde. Hay nuevas construcciones, nuevos servicios como WiFis abiertas pero con clave web 😦 , muchísimos más coches….

Todo esto me hace pensar en el tiempo, en su paso y en la huella que casi imperceptiblemente van dejando en nosotros los sitios en donde trascurre nuestra vida. Recuerdo los bocadillos y los litros de cerveza (no tan habituales como pensáis, no me malinterpretéis) de la cantina de Educación, los ratos en los que nos sentábamos en el volardo de la primera planta a ver pasar a las «zagalas» que entraban por el hall del aulario, las clases prácticas en las que nos dedicábamos a jugar en el sentido más literal de la palabra e intentábamos extraer la parte didáctica de nuestra diversión.

Hoy todo es diferente. No tan divertido, seguro, pero con otras diversiones.

El tener un NetBook me permite por ejemplo, estar escribiendo esto aquí y ahora en un teclado bastante cómodo y estar preparando alguna que otra clase, así como ir avanzando en el diseño de la base de datos de alumnos que estoy currándome con el Access. Vamos, que cada vez me cuesta más desenchufarme. Me estoy convirtiendo en un yonki y aún así soy capaz de pasar sin internet en casa durante ya más de tres meses.

Perdonad por el rollo, pero de vez en cuando sabéis que me dan estos arrechuchos de comida de cabeza y me ha traido buenos recuerdos el estar hoy aquí.

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