Estoy broken (roto)

Cajón Desastre
Estoy broken (roto)

Madre de Dios.

Sabía que hoy iba a ser un día difícil. Y vaya si lo ha sido. Estoy tan destrozado que me he pasado toda la mañana medio zombi y esta tarde no he podido ir ni al inglés. Luego nos hemos ido a ver «Los Juegos del Hambre», basada en la novela de Suzanne Collins. Totalmente recomendable.

Como ya sabréis muchos, el viernes me tiré toda la noche haciendo cola a las puertas del CC Nueva Condomina de Murcia para la inauguración de la séptima tienda Apple del país. Primero se abrió en el CC Maquinista (Barcelona), después en el CC Xanadú (Madrid) y poco después en Parquesur, Leganés (Madrid). Luego vino la más grande con 1.700 metros en el CC La Cañada, Marbella (Málaga), luego la de Valencia (la única Singular o «Significant Store», que está instalada en un edificio especialmente remodelado por la compañía, fuera de un CC), después la del CC Gran Plaza 2 de Majadahonda (Madrid) y ahora ésta de Murcia.

Fue una experiencia única. Única porque la inauguración de la primera tienda Apple de la región sólo se da una vez (por definición) y porque nos lo hemos pasado estupendamente. Yo llegué sobre las 22 horas, y 15 minutos después nos echaron a la calle los de la seguridad del CC (un cero para los gestores del CC y de rebote para el muchacho de seguridad del centro, que lució una falta de simpatía espectacular). El primero de la cola, Ángel, llevaba allí desde las 9 de la mañana del viernes y al final, unas 20 personas hicimos cola durante la noche, contando chistes, historietas y bromas tecnológicas, de esas que muy pocos entienden. Al contrario del vigilante del CC, que incluso nos prohibió utilizar un enchufe del exterior del CC (porque lo íbamos a usar todos…), los muchachos de Control MarMenor sí que estuvieron a la altura, correctos en todo momento y atentos cuando teníamos que entrar al aseo. Alguno, incluso se entretuvo largas horas comentando cosas sobre el mundillo manzanero con nosotros.

Sobre las 12:30 aparecieron cuatro cargos de Apple, encabezados por Pepe, StoreLeader para España. Al principio cuando nos saludó con su pelo engominado para atrás y su camisa de manga larga remangada nos creíamos que era un murciano listorro con ganas de vacilarnos, pero muy al contrario, nos consiguió el uso del enchufe con una llamada y nos trajeron dos bandejas de helados Häagen Dazs (chocolate y fresa para más señas) y otras dos bandejas con «muffins», que es como ahora llaman los modernos a las magdalenas de toda la vida. Muy agradecidos, nos despedimos de ellos y seguimos con nuestro rollo.
Un grupillo del GUM entró a ver Los Vengadores a la sesión de la 1:00 y nosotros nos quedamos de charleta. Sobre esa hora, más de uno se fue al coche a dormir aunque se le respetó escrupulosamente su turno en la cola.

Cuando salieron del cine, la cosa tomó algo más de vidilla, fomentado por el siempre carismático, locuaz y divertido Emilio, alias emilcar, presidente del GUMMurcia (su podcast esta disponible en iTunes y en iVoox), que incluso propició una de esas situaciones absurdas y surrealistas del «mundo 2.0», cuando retransmitía en directo usando Spreaker (aquí tenéis los podcast grabados en la cola y justo a la entrada) y algunos de la cola le escuchaban con cierto retardo («lag») por sus iDispositivos cuando lo tenían a apenas tres metros ;-). Al ratillo, sacó la caja de las camisetas de su coche y las empezó a repartir a lo que el simpático (modo irónico ON) vigilante del CC nos dijo que los de seguridad de Apple le habían dicho que no nos podíamos poner las camisetas y que no podíamos entrar con esas camiestas al CC (WTF?).

Quitando una hora y poco que me quedé fritanga perdido sobre la colchoneta autohinchable, aguanté toda la noche entre risas, charlas y opiniones variadas sobre tecnología y otras hierbas.

Sobre las 7 empezó a aparecer la gente que había dormido en los coches y más gente nueva (incluída una familia entera) y algo más de media hora después aparecieron tres trabajadores de la nueva tienda con sus camisetitas azules con manzana pechera, pertrechados con dos carritos con café y leche caliente, donuts y bollos para todo el mundo, repitiendo más de uno. Eran Patricia (guapa y simpática como ella sola), Juanlo (amigo del GUM y excelente tio siempre ligado a la música) y un chico italiano del que no recuerdo su nombre pero que conocía de una salida por el monte de hace unos años.

Tras el desayuno, apertura de puertas del CC y nos organizan en la cola justo delante de la puerta de la tienda. A las 9:00 entra la prensa para que les digan lo buenos que son, que son diferentes, que quieren enriquecer a la gente con la experiencia de visitar su tienda y todas esas cosas que suelen decir los jerifaltes en este tipo de ocasiones y especialmente los de Apple, que busca diferenciarse de los competidores casi hasta el estado metafísico.

Desde las 9:30 que sacaron a la prensa hasta las 10 que entró el primero de los «civiles», los trabajadores de la tienda (65 nada más y nada menos, toma compromiso anti-paro) se dedicaron a calentar el ambiente, primero desde dentro de la tienda y con los cristales cerrados (más enfocado a sí mismos que a los que estábamos en la cola), después intentando contagiarnos a los primeros y luego pasando TODOS los empleados chocando las manos, gritando, cantando, coreando consignas pro-Apple (esto es algo que a los escépticos de la religión Apple les revienta especialmente y a mí me carga un poco).

Entonces los chicos de la prensa nos pidieron a todos los integrantes del GUM que íbamos con las camisetas pimentoneras (que por cierto no habíamos tenido problema ninguno de entrar con ellas puestas al contrario de lo que nos había advertido el simpático vigilante del CC) nos pidieron salir de la fila y ponernos delante de la puerta bajo la manzana para fotografiarnos. Lo gracioso es que los propios trabajadores de Apple nos hicieron fotos de recuerdo.

Cuando entró Ángel, el primero de la cola, se hicieron todos los trabajadores la foto de rigor con él, entró coreado  por ellos y empezó la locura. Los primeros 30 «clientes» entramos con nuestro nombre coreado y a partir de ahí, el animador presentaba al cliente y los trabajadores le aplaudían y vitoreaban.

En poco más de media hora yo ya estaba cansado, porque el que ya ha visto una AppleStore, ya ha visto todas y más todavía una AppleStore en un centro comercial. Yo he estado en la de Covent Garden en Londres (una tienda enorme y preciosa, de las «Significant») y en la de Colonia (más pequeña que ésta de Murcia) y ya sabía lo que había, conocía los productos y se que puedes trastear todo lo que quieras sin miedo alguno a lo que hagas con el ordenador. Nadie te llamará la atención (dentro de un orden) ni te dirá nada, al contrario: te intentarán ayudar y orientar. Y por supuesto, venderte algo, payo.

La única compra del día: un menú de McDonald’s a las 11 del mediodía y los regalos de cumpleaños de mi hermana, que menuda paella nos preparó mi cuñao Paco. Vaya un artista en la cocina.

Anyway, como dicen los ingleses. Yo me reconozco como seguidor de Apple más que fan (como nos etiquetaba el animador mexicano a las puertas de la tienda), pero soy capaz de ver más allá del brillo de la manzana y me gusta criticar y ver los puntos negativos de los aparatos que uso y ensalzar lo positivo (y es mucho y compensa con creces). Pero para ensalzar, ya están los fanboys. Y yo no soy de esos precisamente.

Me gusta Apple. Me gusta su forma de ver la tecnología: vamos a hacernos ricos ofreciendo productos funcionales y optimizados, bien diseñados y bonitos y por supuesto, más caros que la competencia.

Como documentos gráficos, además de lo que publiqué en FaceBook y Twitter (200 megas me pulí en el evento), os dejo unos cuantos enlaces:

Para los que me lo habéis preguntado: fui el friki número 7 de la cola y el 1º de todo el campo de Cartagena 😉

Y para rematar y sólo haber dormido 7 horas en total entre las noches del viernes y sábado, el domingo nos pegamos una ruta por Sierra Espuña en el que posíblemente haya sido el día más caluroso de la primera quincena de Mayo de la historia de Murcia (no es coña). Aunque la ruta no era especialmente dura (30 km y poco más de 1.400 metros de desnivel), el impresionante calor que hemos sufrido durante toda la salida y el arranque explosivo de la misma, han hecho mella en todos nosotros. Hasta los más experimentados hemos sufrido lo nuestro en silencio.

Afortunadamente TODOS hemos estado a la altura de las circunstancias, dándolo todo y no dejándonos nada en el camino.

Las fotos de la salida, en la cuenta Picasa del CExc y más info y enlaces con fotos en el blog del CExc.


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