¿Qué tipo de bici tengo que comprar?

SunsetLa pregunta de oro: ¿Pedro, qué bici me compro? Los que no están en contacto con este mundo se encuentran tan perdidos como uno de mis alumnos de visita en el Colisionador de Hadrones del CERN. Actualmente el mercado está tremendamente fragmentado. A grandes rasgos tenemos:

  • Bicicletas de carretera, híbridas y de ciclo-cross: usan ruedas 700C (622mm, 28 pulgadas) con más o menos grosor.
  • Bicicletas de montaña: usan ruedas de 26, 29 y últimamente 27,5 pulgadas. Totalmente rígidas, con suspensión delantera (horquilla) o suspensión total (horquilla en la rueda delantera y amortiguador en la trasera).

En el primer grupo encontrarás las de pista, resistencia, ruta, triathlón/contra reloj, piñón fijo, paseo, híbridas y ciclo-cross. En el segundo grupo encontrarás bicis recreativas, de rally, marathón, all mountain/enduro, dual/four cross, descenso/free ride. Aparte tenemos bicis como las de BMX (rueda de 20 pulgadas), trial (en 20 y 26 pulgadas), dirt jump, eléctricas, plegables… Si sólo vas a hacer asfalto, bici de carretera. Si vas a hacer pistas, sendas o monte, montaña. Si la vas a usar sólo en ciudad, quizá una híbrida…. Puedes echarle un vistazo a este artículo de BikeRadar donde nos dan unas cuantas consideraciones más:

  • Híbridas: bastante rápidas, versátiles, cómodas para la espalda pero casi tan frágiles como las de carretera.
  • Carretera: rápidas, eficientes y divertidas (según ellos) pero frágiles, fáciles de pinchar por sus ruedas finas y golosas para los ladrones.
  • Bicis de montaña: buenos frenos, posición de conducción cómoda, resistentes, versátiles pero más pesadas, lentas en ciudad y atractivas para los ladrones.
  • Bicis urbanas: resistentes, con capacidad de carga (suelen llevar rejillas para alforjas y bultos), con guardabarros y luces, bastante rápidas pero no tanto como las de carretera.
  • De piñón fijo: muy de moda últimamente, son ligeras, sencillas y rápidas pero necesitan buena forma física y algo de pericia.
  •   Bicis clásicas: las de barra baja con cesta de toda la vida. Prácticas, elegantes e indestructibles pero lentas y pesadas.
  •  Eléctricas: fáciles de conducir, confortables y no necesitan de buena forma física pero tienes que estar pendiente de recargarlas, son pesadas y más caras que otra equivalente.
  • Plegables: cómodas para transportar, guardar y llevar en transporte público pero más lentas que una de rueda más grande.

Si queréis indagar un poco más, podéis mirar el artículo de HackerSpace donde se toca este tema más profundamente (en inglés, pero podéis usar el traductor de Google). Sea como sea la bici, tienes que tener en cuenta el tamaño, material del cuadro, componentes y por supuesto, y como factor limitante, el precio.

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Percepciones temporales

Como ya os comenté, el sábado nos juntamos los compañeros de EGB del Hispania y fue genial.

Las historias iban y venían, protagonizadas por alumnos, profesores y el resto del personal no docente: conductor del autobús, conserjes, administrativos, personal de la cantina….

Ésto me hizo retomar una idea que cada cierto tiempo (afortunadamente) me pasa por la cabeza: cómo somos percibidos por los demás y especialmente, en mi trabajo, el de maestro.

El tema de la imagen personal proyectada y la percibida es algo más que hablado, pero la reflexión que hoy os traigo es sobre cómo influimos en seres humanos que se están formando, auténticas esponjas.

Todos teníamos imágenes, algunas difusas y otras bien definidas sobre la personalidad y manías.

Cuando pongo una mala cara o respondo un poco más secamente a algún alumno (todos somos humanos), casi inmediatamente, pienso en lo que opinará de mí ese alumno dentro de unos años. Porque dentro de dos años pensará de una manera, cinco después esa percepción habrá evolucionado y 20 años después tendrá una opinión global con apuntes anecdóticos sobre como era el Maestro Pedro de Educación Física. Y en mi caso y el de otros muchos maestros definitivos, esta opinión se elabora a lo largo de todos los años de la Educación Primaria. Porque seamos sinceros, no solemos recordar a los sustitutos y los maestros especialistas durante un único año tampoco suelen dejar una huella significativa.

Tiene gracia que algo que me suele preocupar bien poco en mi vida cotidiana, tenga tanto peso en mi vida profesional. Pero en nuestro mundillo, lo solemos decir: estamos completamente vendidos. Los papis vienen poniendo el grito en el cielo cuando el nene de turno llega a casa diciendo que el maestro le ha levantado la voz, aparece con una rodilla “sollada” porque se ha caído en el recreo cuando el maestro no miraba o viene avisando que quiere hablar con ellos porque se ha portado mal. Por supuesto, el nene en cuestión negará la plana y sus papás le creerán porque “mi niño nunca miente” y de paso se pasarán por todos los bajos del Tribunal Constitucional la presunción de inocencia y la falibilidad de cualquier ser humano. Aunque sea un pobre maestro de primaria.

Antes cuando nos caíamos nos habíamos caído y punto. Eras torpe y de los porrazos se aprende. Y cuando veníamos diciendo que Don Fulanito quería hablar con los padres, te llevabas una oreja caliente a la reunión y la otra de vuelta para que no le diese envidia, a sumar la correspondiente sanción de privación de visionado televisivo durante un periodo de tiempo no inferior a una semana.

Pero bueno, lo importante y a la vez extrañamente bonito de mi profesión, es que somos capaces de crear inquietudes, preguntas y sueños en unas mentes que literalmente se encuentran en ebullición, mientras los alumnos se van haciendo una idea de cuan imperfectos somos en nuestra condición de seres humanos.

Y a pesar de ello, y afortunadamente, la mayoría de ellos nos aprecian e incluso nos quieren.

Bicis para el lunes

Ración quincenal de vídeos de bicis de la semana pasada y de ésta de PinkBike.

Destacados:

26 años después

26 años es toda una vida.

Los que hace 26 años teníamos 14, terminábamos la E.G.B. (Educación General Básica) y dábamos el salto a B.U.P. (Bachillerato Unificado Polivalente).

Yo tuve la suerte de pasar aquellos 8 primeros años de formación obligatoria en el Colegio Hispania. Mis padres decidieron que como éramos 3 hermanos, la economía familiar no podría sostener la educación privada del colegio de la lado de casa y nos fuimos al Instituto Isaac Peral.

En aquel lugar dejamos, muy a nuestro pesar, a los amigos de “toda la vida” para cambiarlos por otros que también, dejaron su huella en mi historia personal.

Porque cuando tienes 14 años “toda tu vida” son solamente 8 años de educación primaria.

Ayer tuve el privilegio de reunirme con muchos de ellos. Muchos más de los que en un principio podría imaginarme. Casi 50 “cuarentañeros” de la cosecha del 73-72. Incluso nuestra compañera Eva viajó expresamente desde Holanda para estar con todos.

Éramos tres clases por nivel y algunos de ellos no habían ido a mi clase, la “B”, sino a las de al lado (¿pero quién coño leches fue al grupo “C”?). Muchos de ellos los reconocí rápidamente, a algunos los ubiqué en cuanto me dijeron quienes eran y otros han cambiado tanto que apenas podía reconocer en ellos aquellos chavales que jugaban con las trompas, el yo-yo o que repartían patadas en las espinillas en los interminables partidos de fútbol en el patio antes de que tocasen el vals que marcaba el final de aquella media hora de descanso.

Pero aquellos niños y niñas siguen ahí. Con más arrugas (no demasiadas más, todo hay que decirlo) pero con las mismicas ganas de fiesta, de pasarlo bien, de compartir historias viejas y contar historias nuevas de adultos con sus propios hijos viviendo en el presente las mismas historias que revivimos nosotros ayer.

Echamos de menos a muchos de ellos. No quiero nombrar a los que estuvieron ni a los que faltaron. Seguro que me dejaría a muchos de ellos a pesar de que todos y cada uno de ellos forman parte de mi historia como persona. Una historia que empezó a tomar forma en mi memoria consciente, en aquellas aulas atestadas de zagales y zagalas, en aquellos pasillos, el gimnasio con su suelo asfáltico… Los maestros… la mayoría buenos y la minoría de ellos para olvidar aunque también nos acordemos de ellos por otros motivos…

Mis amigos de infancia, mis compañeros y compañeras.

Ha sido un placer compartir tantos años en las aulas y ha sido un placer aún más grande poder compartir con vosotros esa tarde-noche llena de risas, recuerdos y nostalgia.

Nos vamos a seguir viendo, tenedlo por seguro.

Configura Telegram en el iPhone, en la web y en el Mac

TelegramEs innegable el tremendo revuelo que ha causado Telegram coincidiendo en muchos casos con el final del periodo de suscripción al servicio ofrecido por Wassap. Porque cobrar 0,80€ al año por un servicio que usas a diario no menos de 20 veces es todo un disparate y es una injusticia que debe ser wasseada y feisbuqueada convenientemente (modo irónico ON).

Pues en AppleSfera han hecho un recopilatorio sobre cómo configurar este servicio lo uses donde lo uses. Recordad que todo gira en torno a vuestro teléfono. No importa si es dumb (tonto), featured (listillo) o smart (listorro), funciona con cualquier número de teléfono. De hecho, el número es un identificador único, y funciona como autenticador seguro al tener que confirmar nuestra identidad metiendo el código que recibimos con un SMS (de ahí que nos valga cualquier tipo de teléfono) y nos permite abrir nuestras conversaciones. De hecho, cada vez que iniciemos sesión con nuestro número, Telegram nos informará de la dirección IP, plataforma y país de donde sale la petición para que podamos anular todas las sesiones en caso de que veamos algo raro.

Puedes usar el cliente web, Webogram o el cliente nativo de OS X llamado Messenger for Telegram, ambos gratuitos y la sincronización de las conversaciones es instantánea.

También os podéis pasar por ALT1040 y echar un vistazo a las aplicaciones con las que podéis utilizar Telegram.

El trabajo de un piloto de Iberia

El otro día echaron en el programa de RTVE Comando Actualidad un reportaje sobre trabajos curiosos.

Uno de ellos era el de piloto, concretamente un comandante de un Airbus A320 de Iberia, desde su casa hasta el hotel en Roma, hablando de cuánto se vuela, cuánto se cobra y por qué les gusta volar.

Y sí, uno de los mitos que se confirman es que piloto y copiloto no pueden comer lo mismo por si les dan las cagaleras de la muerte sufren una intoxicación alimentaria.