El 1×10

El miércoles fue el segundo día que salí con la bici transformada a transmisión de 10 marchas con un solo plato.

No estamos hablando de una ligera bicicleta de rally, sino una bici de 15 kilos antes de transformar, de enduro y 6 años y medio de antigüedad. Una Trek Remedy 7 del 98.1x10

Para poneros en antecedentes, el montaje anterior era un cassette Shimano XT 11-32 de 9 velocidades (cambiado en el 2012) con un cambio trasero XT (cambiado este verano por tercera vez) comandado por manetas LX (originales del 2008). El resto de piezas eliminadas han sido las manetas con su correspondiente desviador (LX del 2008) y los tres platos 44/32/22. Se han mantenido las bielas Shimano M542 para el nuevo plato único.

Se han instalado una manetas SRAM X7 para cambiar el X9 Type2 trasero sobre un Cassette SRAM X5 PG1030 11-36 de 10 velocidades al que se ha añadido un piñón WolfTooth de 42 dientes y un plato Leonardi de 32 dientes con una cadena SRAM PC1031. Estoy a la espera de recibir el piñón de 16 dientes para compensar el salto que se queda en el cassette al haber quitado el piñón de 17. Cable nuevo y fundas nuevas.

La duda estaba en saber cuál era el plato correcto a instalar para mí: 30 o 32 dientes. Hay opciones incluso más salvajes como el 34 y 36. En principio me inclinaba por el 30 ya que para subir se quedaba como un cómodo 22×34 aunque a la hora de llanear se quedase algo corto y el 32 un pelín más duro que un 22×32 y algo más cómodo para los tramos de pedaleo. Los superiores descartados de entrada para mí y mi bici.

Gracias al buen asesoramiento de Alberto y César de MundoBici, opté por el plato de 32 y he acertado de pleno.

Las sensaciones son raras. Lo primero que notas es el casi medio kilo (que se dice pronto) que le quitas a la bici en una sola operación. Sí. Los gramos quitados en las ruedas cuentan casi el triple, pero ese es otro tema…. En total hemos quitado 2 platos, desviador, mando, cable y funda, lo que ronda los 400 gramos.

El manillar se queda más despejado, nos quitamos componentes propensos a desajuste o rotura…

No es una transformación para cualquiera. Tienes que estar fuerte y adaptarte a la nueva situación ya que hay ciertas concesiones que tienes que hacer y conocer y por supuesto, asumir.

Las rampas ahora las tienes que subir a pura potencia y si la bici pesa, peor. La cadencia disminuye y tienes que demostrar tu técnica y capacidad de sufrimiento. Buscas la maneta izquierda para poner el plato pequeño y cuando te das cuenta de que ya no está, vuelves a pulsar la derecha esperando que aún no haya entrado el masivo 42 trasero. Pero sí que ha entrado y lo que te queda es echarle…. narices. Os puedo confirmar que he sido capaz de subir por los mismos sitios con los que subía con mi anterior 22×32 pero es más duro, sinceramente. Aquí el plato de 30 dientes sería ganador para subir más holgado.

Cuando bajas, si lo tuyo son las zonas técnicas y rotas, te será suficiente con el plato de 30. Pero cuando la bajada es de pedaleo puro o te enchufas una pista de dar pedales es cuando agradeces haber montado el plato de 32 e incluso echas en falta un 34.

Si tu bici pesa entre 10,5 y 12 kilos y estás fuerte, quizá tu plato es el 34. Para el resto de combinaciones el ideal será el 32 y si estás algo falto de forma el 30 pero tienes que saber que el desarrollo se te quedará corto para llanear.

Ten en cuenta que todo esto es válido para bicis de 26 o 27,5 pulgadas, pero si hablamos de una 29er el plato a escoger sería un 30 en mi caso y un 32 si estás fuertote y gastas buena bici.

Y ahora el momento de la broma. ¿Cuánto? Pues teniendo en cuenta que tenía que cambiar toda la transmisión (piñón de 9 velocidades, dos platos 32 y 42 y cadena) lo que rondaba los 100€ he completado el experimento por 300€. Hay que tener en cuenta que no tenía mandos ni cambio trasero de 10 velocidades que ya se quedan montados y lo tendrías que descontar si ya los tienes (hablamos de unos 150€) por lo que el cambio si ya tienes una transmisión trasera de 10 velocidades te puede suponer entre 100 y 150€.

Una buena manera de actualizar y aligerar la bici sin tener que vender tu alma al diablo a cambio de euros.